Maduros, gays y orgullosos de serlo
“Salir o no del armario” no es la cuestión. El debate va mucho más allá de hacer pública una opción sexual, la de ser gays y lesbianas, a la que se añade una etiqueta más: ser mayor de 50 años. Y no está de moda y mucho menos bien visto. sometidos a una constante exposición social, los gays maduros se enfrentan al abandono institucional y al rechazo del colectivo rosa.
La presunción absoluta de heterosexualidad –como la de inocencia– existe hasta que no se demuestra lo contrario. Más allá de un guiño linguístico fácil a este principio general del Derecho, recogido en nuestro sistema de garantías jurídicas, éste cobra especial importancia en el caso de los homosexuales. La comunidad de gays y lesbianas vive en una exposición social permanente y desde sus colectivos se anima a salir del armario mejor tarde que nunca, pero cuanto antes mejor.
Esta decisión, que en muchos debates se considera un atentado contra la intimidad al hacer pública la condición sexual, no es una cuestión baladí y va más allá del mero cotilleo de quién se lleva a la cama a quién. Los heterosexuales exhiben su condición sexual permanentemente “pero como estamos acostumbrados nos pasa desapercibido. Salir del armario es importante porque constantemente nos tenemos que visualizar, en cualquier actividad cotidiana”, explica Beatriz Gimeno, presidenta de la Federación Estatal de Lesbianas, Gays y Transexuales (FELGT).
Desamparo institucional, rechazo “rosa”
Esta transparencia es fundamental cuando se peinan canas y se es homosexual, y aunque las cuestiones que afectan a la Tercera Edad de los homosexuales es un asunto relativamente nuevo, es, ahora, cuando las organizaciones y foros de representación de gays, lesbianas y transexuales denuncian no sólo el olvido institucional existente al respecto sino el rechazo de los propios colectivos, en cuyos esquemas no se acepta ser mayor. Justo ahora, además, está llegando a la vejez “la primera generación que si bien en su juventud tuvo que ocultar su homosexualidad, debido a las circunstancias políticas que se vivían en España, ha explicitado más o menos abiertamente su condición homosexual en su edad madura”.
Homosexuales y heterosexuales comparten uno de los problemas más importante que afectan a los mayores independientemente de su condición sexual: el aislamiento y la soledad. Agravado en el caso de los homosexuales por discriminaciones de tipo cultural y social. Ser mayor, en una sociedad que rinde culto al cuerpo y a la juventud, no está de moda y como a los ángeles, a los mayores se les supone que no tienen sexualidad y, si la tienen, son unos “viejos verdes” en el caso de los heterosexuales y, lo que es peor, unos pervertidos en el caso de los homosexuales. La marginación de las personas gays se puede hacer extrema en la vejez, explica Beatriz Gimeno, quien matiza que la vejez “de las lesbianas difiere para mejor” y que “la de los transexuales tiene también características propias y especialmente discriminatorias”.
En el caso de las lesbianas que ahorá llegan a la madurez “la sensación de libertad es mucho mayor, si tenemos en cuenta que practicamente la única salida para cualquier mujer en aquella época era el matrimonio, del que díficilmente podían escapar”. La comunidad gay es tan permeable como cualquier otra a los mitos y prejuicios sociales, pero ha desarrollado además “una subcultura ligada a la eterna juventud en la que los viejos no tienen cabida”.
Cuando el marido es…”ella”
María y Ana, de 45 y 48 años, conviven juntas desde hace varios años. Ana sufrió hace poco una revisión rutinaria, tras la cual, el médico que le atendía le pidió que le acompañase su marido, para informarle de la intervención quirúgica a la que debía ser sometida.
La cara del facultativo “fue todo un poema” –cuentan entre divertidas y enfadadas: “es el pan nuestro de cada día”– cuando María, entró a la consulta. Este atípico marido no puede tomar decisiones sobre su pareja enferma u hospitalizada. La ley no les permite un derecho que sí reconoce a las parejas hetero.
Se piensan casar a comienzos del próximo verano si los trámites que debe seguir la ley del matrimonio gay lo permite. “Más que por el acto social en sí, que también nos hace mucha ilusión, queremos tener en regla los papeles por si a alguna nos pasa algo o ¡quien sabe! nos divorciamos”. Hoy por hoy, los homosexuales no tienen derecho a pensión del cónyugue, ni los mismos derechos fiscales, hereditarios o de seguros, que las parejas heterosexuales.
Los gays sufren el llamado envejecimiento acelerado en el que a partir de los 40 “se sienten viejos, algo que no existe en el entorno heterosexual. Existe una fobia real a cumplir años”.
Es por ello, que los mayores homosexuales “están más armarizados” y suelen vivir “una doble vida llena de frustraciones, mentiras y soledad”.
Gimeno sabe bien de lo que habla, no en vano es autora de Vejez y orientación social, el único informe existente hasta la fecha que aborda homosexualidad y Tercera Edad. En él denuncia el proceso de “autodestrucción en el que puede caer una persona mayor y dependiente que tiene que borrar cualquier dato que le haga aparecer como homosexual” ante su familia –muchas veces los gays adultos han ocultado tanto su homosexualidad o han sido tan mal aceptada por su círculo más próximo que han roto todos sus lazos familiares y, además, por razones obvias muchos de ellos carecen de descendencia– y/o ante médicos y cuidadores. “¿Cuántos trabajadores sociales están preparados para recibir o acudir al hogar de un mayor que sea manifiestamente gay o lesbiana?”, la pregunta la lanza al aire Col·lectiu Lambda de lesbianes, gais i transsexuals de València.
Habla de ello
Pedro G. tiene 75 años, acaba de enviudar y tiene dos hijos, Luis y Javier . Luis tiene 50 años, es homosexual y vive con una pareja estable desde hace siete. Su padre decidió cortar toda relación con él cuando con apenas 25 años fue detenido, encarcelado, violado y sometido a todo tipo de vejaciones. ¿El delito? Tras una infancia y adolescencia marcada había decidido no esconder más su homosexualidad.
Se le aplicaba la Ley de Rehabilitación y Peligrosidad Social o quizás la de Vagos y Maleantes. Corría 1979, España apenas estrenaba Democracia y Constitución. Casi un cuarto de siglo después su padre ha decidido hacer frente a todos sus miedos y decidía, también, salir del armario ante la sorpresa de su familia, el temor a ser ingresado en una residencia y a someterse a exámenes médicos. Esta revelación pone de manfiesto una característica común entre este segmento de población: una vida –doble– de ocultamiento y dolor, pero también una cifra: casi el 40% de los homosexuales mayores han estado casados y –más mujeres que hombres– han tenido hijos. El matrimonio ha sido desde siempre una manera efectiva de ocultar la orientación sexual. Los solteros son siempre más “sospechosos” que los casados.
Y es este sector de población gay el más vulnerable a enfermedades como el SIDA. Todas las campañas de información sobre sexo seguro van dirigidas a los jóvenes. Y los mayores ocultos, precisamente por llevar una vida en la clandestinidad, en la que abunda una sexualidad de relaciones esporádicas “no se han protegido, no se han hecho la prueba, ni se someten a tratamiento”, explica Beatriz Gimeno de la FELGT. El mito que vincula el VIH a los jóvenes es “sólo eso un mito”, denuncia el Col-lectiu Lambda de València. Las personas afectadas cada vez viven más y pueden llegar a ancianos. Los mayores gays con VIH se sienten más vulnerables ante los médicos y con más miedos. La organización valenciana hace hincapié en que “médicos, personal administrativo, psicólogos, trabajadores sociales no han recibido la más mínima formación acerca de que la posibilidad de ser mayor y homosexual existe y que estas personas tienen necesidades especiales, además de sus derechos”.
Tampoco las residencias de ancianos contemplan la posibilidad de que un mayor sea homosexual y mucho menos pueda ingresar con su pareja. Muchos de estos centros para mayores sin recursos pertenencen a la Iglesia católica. Una de las intituciones que más ha perseguido y discriminado a los homosexuales y que ya ha anunciado que apoyará actos masivos contra de la ley del matrimonio gay y otras propuestas para modificar el Código Civil, a fin de evitar la discriminación legal de los homosexuales. En España, los mayores de 65 años son el 16,7% de la población, de ellos casi 700.000 son gays. A estas alturas de su vida, Luis G. tampoco sabe “dónde o cómo debe jubilarse un adulto gay”.
Los gays, lesbianas y transexuales tiene problemas de salud específicos que este personal desconoce y –añaden– que “el miedo a la discriminación hace que los mayores guarden silencio ante los médicos y personal sanitario y cuidadores sociales en general”. Para esta organización la situación de los transexuales es “dramática. Es fácil imaginar la reacción del personal sanitario cuando se enfrente a una persona transexual, por ejemplo, no operada”. Ya toca.
Más “gris” que lobby
La discriminación y persecución de los homosexuales ha sido una constante en la historia y en muchas culturas y civilizaciones. Los nazis les denigraron obligándoles a llevar un triángulo rosa invertido y recluyéndoles en campos de exterminio. El dedo acusador sigue existiendo y aunque afortunadamente no alcanza el ensañamiento nazi, la sociedad aún tiene que cambiar mucho para aceptar que un amplio sector de su población es homosexual y mayor. Un grupo al que le cuesta mucho organizarse y protestar en defensa de sus derechos y que, al menos en España, está lejos de convertirse en un grupo de presión. El lobby gris, que adivinan algunos analistas de EEUU, tiene voto pero escasa voz.
Fuente: www.jubilo.es
6 comments
Gracias Javier,… tus dos entradas me parecen muy muy interesantes…. tengo que leerlas con más calma.
También, sugeriría que no escribieras tan largo, sino que lo dividieras en el futuro en pequeños artículos. Así será más facil que la gente vaya añadiendo comentarios al blog.
un abrazo,
jose
Estoy de acuerdo y un poco nervioso pues es la primera vez que participo en esto. Espero poco a poco integrarme.
gracias Javier, me ha gustado mucho tu entrada
yosijoey, espero que no estés nervioso por nosotros y los comentarios sino por poder aprender y defendernos con este blog de mayores que arrancamos
si necesitas ayuda, envíanos un email a internet@cogam.es y los voluntarios de cogam estaremos encantados de ayudarte!
manuel
Gracias Manuel, por brindarme ayuda, soy bastante cortado a pesar de ser mayor y me cuesta relacionarme con la gente. Me gustaría colaborar con COGAM.
[…] Maduros, gays y orgullosos de serlo escrito por Javier […]
Muchas gracias, Javier. Pienso q es magnifico todo lo q cuentas, espero q sirva para q las personas piensen y reflexionen, Creo q lo primero es unirse y crear grupos.
Espero tus nuevos artículos.
Un saludo Antonio.
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