¿Qué necesitan las personas mayores de 50 en la prevención del VIH?

Texto extraído del: Center for AIDS prevention studies, University of California, San Francisco

¿están a riesgo las personas mayores?

Sí. En los EEUU más del 10% de todos los nuevos casos de SIDA ocurren entre personas mayores de 50 años. 1 En los últimos años, los nuevos casos de SIDA aumentaron más rápido entre personas de edad mediana y mayores que en personas menores de 40. 2 Si bien es cierto que muchas de estas personas con SIDA quedaron infectadas con el VIH a una edad más temprana, muchos se infectaron después de los 50.

Es difícil determinar los índices de infección con VIH entre personas mayores, ya que son pocas las personas mayores de 50 a riesgo de contraer el VIH que se hacen la prueba de detección rutinariamente. 3 A la mayoría de las personas mayores se les diagnostica el VIH a un estado muy avanzado de la enfermedad-cuando andan en búsqueda de algún tratamiento a causa de las enfermedades ocasionadas por el VIH.

Los casos de SIDA en personas mayores pueden no estar siendo reportados ya que los síntomas y las infecciones del VIH pueden coincidir con otras enfermedades relacionadas con la edad por lo tanto pasa desapercibida. La demencia ocasionada por el SIDA es muchas veces diagnosticada como el mal de Alzheimer, y los primeros síntomas del VIH coma la fatiga y la pérdida de peso pueden estar siendo interpretadas como el proceso natural del envejecimiento.

Las personas mayores con SIDA se enferman y mueren más rápido que las más jóvenes. Esto se debe al diagnóstico tardío del SIDA y a la combinación de infecciones y otras enfermedades que posiblemente aceleran la progresión del SIDA. 5 Además, las nuevas medicinas para tratar el VIH pueden interferir con el tratamiento médico de enfermedades crónicas previas.

¿qué los pone a riesgo?

Una de las falsas creencias más comunes en los EEUU es que las personas mayores ni tienen sexo ni usan drogas. Muy pocas campañas de prevención son dirigidas a personas mayores, y en la mayoría de los anuncios con mensajes educativos no aparecen personas mayores, lo cual les convierte en una población a riesgo e invisible. 6 Esto ocasiona que las personas mayores estén generalmente menos informadas sobre el VIH que los más jóvenes y menos conscientes de como protegerse a si mismos de la infección. Esto es más real entre personas mayores usuarios de drogas inyectadas, los cuales componen el 16% de los casos de SIDA en mayores de 50 años.

El mayor grupo de casos de SIDA entre personas mayores de 50 ocurre en hombres que tienen sexo con hombres. Los hombres gay/homosexuales mayores tienden a ser un grupo invisible dentro de esta comunidad y en los esfuerzos de prevención. Dentro de los factores que presentan los gay/ homosexuales mayores están: la arraigada homofobia, la negación del riesgo, el uso del alcohol y otras drogas, y los encuentros sexuales anónimos.

Las mujeres componen un mayor porcentaje de casos de SIDA a medida que aumenta la edad. A pesar de que solo el 6,1% de los casos de SIDA ocurre en mujeres de 50 a 59 años, el porcentaje se eleva a 13,2% en las de 60 a 69 años y a 28,7% en las mayores de 65 años de edad. 8 Los cambios normales que aparecen con la edad tales como la falta de lubricación vaginal y el desgaste de las paredes vaginales pueden estar poniendo a mayor riesgo de infección con VIH a las mujeres mayores durante las relaciones sexuales

¿cuáles son las barreras en la prevención?

Pocos norteamericanos mayores de 50 a riesgo de contraer el VIH usan condones o se hacen la prueba de detección del VIH. En una encuesta a nivel nacional, de las personas mayores a riesgo de infectarse con VIH, un sexto estaba tan propenso a usar condones y un quinto a hacerse la prueba del VIH, que las personas de 20 a 30 años a riesgo de infección. 3 Se desconocen los factores que influyen en el uso del condón en personas mayores.

Pocas veces doctores y enfermeras consideran al VIH un riesgo entre pacientes mayores. Un estudio hecho a doctores, reveló que la gran mayoría de estos “raras veces” o “nunca” hacían preguntas sobre VIH/SIDA o discutían el tema de la reducción del riesgo con pacientes mayores de 50. Los doctores estuvieron mucho más propensos a “raras veces” o “nunca” preguntar a sus pacientes mayores de 50 sobre el factor de riesgo con relación al VIH (40%) que a pacientes menores de 30 (6.8%).

¿en qué se diferencian?

Es necesario tomar en cuenta el aspecto cultural y generacional al diseñar campañas de prevención. A las personas mayores les puede resultar muy incómodo revelar a otros información sobre su comportamiento sexual o su uso de drogas. Esto puede interferir con la participación de personas mayores en grupos de apoyo. 11 Además, las personas mayores pueden creer que el condón ni es importante ni necesario, especialmente si la mujer ya pasó la etapa de la menopausia cuando ya no hay necesidad de protegerse para evitar un embarazo.

Es posible que a estas personas les queden pocos amigos y que el círculo social que pudiera ofrecerles apoyo y cuidados sea reducido. Adicionalmente, es muy probable que ellos estén cuidando a otras personas, ya que cerca de un tercio de los pacientes con SIDA dependen de un familiar mayor para que les ayude en el aspecto económico, emocional y físico.

¿qué se está haciendo?

El “Senior HIV Intervention Project (SHIP)” o “proyecto de intervención de VIH para mayores” en los condados de Dade, Broward y Palm Beach de la Florida capacita a personas mayores para hacer presentaciones de tipo educativo y conducir seminarios sobre sexo seguro en comunidades de jubilados. Estos educadores a su vez se reúnen con profesionales de la salud y trabajadores al servicio de personas mayores para informarles sobre el riesgo que este grupo encierra en cuanto al VIH.

En seis centros para el cuidado de personas mayores de Chicago, Illinois, un programa utilizó “círculos de estudio”, los cuales fueron dirigidos por miembros del mismo grupo con el fin de alertar y aumentar el conocimiento sobre VIH entre los participantes. Los participantes presenciarion el video “The Forgotten Tenth” o “el 10% restante” e investigaron por cuenta propia como afecta el VIH en sus vidas: física política y economicamente. Luego compartieron lo aprendido en las reuniones subsecuentes. Al concluir el programa muchos de los participantes se convirtieron en educadores de SIDA.

En la Florida se llevó a cabo un programma educativo sobre VIH en varios comedores para mayores. Basado en el “Modelo de Creencia de Salud”, el programa incluyó información básica y estadísticas sobre el VIH, instrucción sobre el uso del condón, información sobre las pruebas de detección, y el estudio de algunos casos de personas mayores con SIDA. Al final de esta sesión, los participantes reportaron un aumento en su conocimiento del SIDA y la susceptibilidad que estos perciben con respecto al VIH.

¿qué queda por hacer?

Ha existido una falta notable de interés por las personas mayores de 50 en los esfuerzos de prevención. Es necesario crear programas de prevención exclusivos para gente mayor. Los medios de comunicación y los carteles de anuncios necesitan contener temas e imágenes que se identifiquen con las personas mayores de 50 y promover a su vez la prueba de detección del VIH rutinariamente en personas mayores que viven a riesgo de infección. Es necesario investigar más a fondo el comportamiento de estas personas en relación al sexo y al uso de drogas, la progresión de la enfermedad y los tratamientos, y reclutar a personas mayores VIH+ para los estudios clínicos.

El personal clínico y los proveedores de servicio para personas mayores, incluyendo a los cuidantes y el personal de asilo de ancianos, deben recibir educación sobre los comportamientos de riesgo y los síntomas del VIH en personas mayores. El personal clínico además, debe asesorar el riesgo y el uso de drogas más cuidadosamente en pacientes mayores de 50 y no asumir que los pacientes no participan en este tipo de actividades o que no hablan de ello.

Las personas mayores carecen del apoyo y la educación que les permitiría asegurarse una vida tan satisfactoria como la que tenían antes de pasar los 50 años. Un programa de prevención completo, utiliza muchos elementos para proteger del VIH a la mayor cantidad de gente posible. Los adultos mayores de 50 consituyen un grupo especial que debería recibir mensajes preventivos tanto por el riesgo ocasionado por las conductas de riesgo como por el papel de liderazgo y de maestros que estos desempeñan para futuras generaciones.

Setiembre 7, 2008   No Comments

Causas de los problemas sexuales de los mayores

Enfermedad, incapacidad, o los medicamentos para tratar un problema de salud pueden afectar su habilidad de tener y disfrutar del sexo. Sin embargo, aun los problemas más graves de salud, por lo regular, no le impiden tener una vida sexual satisfactoria.

Artritis. El dolor de las articulaciones ocasionado por la artritis puede hacer que el contacto sexual resulte incómodo. La cirugía de reemplazo de articulaciones y los medicamentos pueden aliviar este dolor. También pueden ser de utilidad el ejercicio, el descanso, los baños calientes y los cambios de posición o de horario para la actividad sexual.

Dolor crónico. Además de la artritis, un dolor que persiste durante más de un mes o que aparece y desaparece frecuentemente puede ser ocasionado por otros problemas óseos o musculares, herpes zoster, mala circulación, o problemas de los vasos sanguíneos. Este malestar puede, a su vez, ocasionar problemas para dormir, depresión, aislamiento y dificultad para moverse. Estos pueden interferir con la intimidad entre las personas mayores. El dolor crónico no tiene por que ser parte del envejecer, con frecuencia, se puede tratar.

Diabetes. Muchos hombres que sufren de diabetes no tienen problemas sexuales, pero esta es una de las pocas enfermedades que puede causar impotencia. En la mayoría de los casos, el tratamiento médico puede ayudar.

Problemas del corazón. El angostamiento y endurecimiento de las arterias, conocido como arteriosclerosis, puede cambiar los vasos sanguíneos e impedir que la sangre fluya libremente. Esto puede resultar en problemas de erección en los hombres y puede aumentar la presión sanguínea (hipertensión).

Algunas personas que han sufrido un ataque cardíaco temen que el tener relaciones sexuales pueda ocasionarles otro ataque. La probabilidad es muy baja. La mayoría de estas personas pueden volver a tener relaciones sexuales entre 3 y 6 semanas después de estabilizarse tras un ataque, si su médico lo aprueba. Siempre siga el consejo de su médico.

Incontinencia. La pérdida del control de la vejiga o el escape de orina es más común a medida que envejecemos, especialmente en las mujeres. La incontinencia por esfuerzo sucede por ejemplo al hacer ejercicio, toser, estornudar o levantar algo. Debido a la presión extra sobre el abdomen durante el acto sexual, la incontinencia puede conducir a que las personas lo eviten. La buena noticia es que, por lo general, esto se puede tratar.

Accidente cerebrovascular.
Un accidente cerebro-vascular rara vez afecta la capacidad de sostener relaciones sexuales, aunque es posible tener problemas de erección. Es poco probable que el acto sexual pueda ocasionar otro accidente. Alguien con debilidad o parálisis causada por un accidente cerebro-vascular puede tratar de usar diferentes posiciones o dispositivos médicos que les permita continuar practicando el sexo.

¿Qué Efectos Pueden Tener las Cirugías y los Medicamentos?

Cirugía. A muchos nos preocupa el someternos a cualquier tipo de cirugía – y es especialmente preocupante cuando ésta incluye la zona genital. Por fortuna, la mayoría de las personas vuelven a tener el tipo de vida sexual de la que disfrutaban antes de la cirugía.

La histerectomía es la cirugía para extirpar el útero. No interfiere con el funcionamiento sexual. En caso de que una histerectomía aparentemente le causa a la mujer la imposibilidad de disfrutar de las relaciones sexuales, solicitar consejería podría beneficiarle. A los hombres que sienten que su pareja es “menos femenina” después de una histerectomía, también les convendría este tipo de ayuda.

La mastectomía es la cirugía para extirpar parcialmente o totalmente el seno de una mujer. Su cuerpo sigue teniendo la misma capacidad de respuesta sexual de siempre, aunque usted puede perder su deseo sexual o la sensación de ser deseada. En ocasiones resulta conveniente hablar con otras mujeres que se hayan sometido a esta cirugía. Los programas como el de “Alcanzar la Recuperación” de la Sociedad Americana del Cáncer (ACS) pueden ser útiles, tanto para las mujeres como para los hombres. También es una posibilidad el discutir con el cirujano la reconstrucción del seno. Anualmente, aproximadamente 1500 hombres norteamericanos pueden desarrollar cáncer de seno. En ellos, la enfermedad puede hacer que su organismo produzca un exceso de hormonas “femeninas”. Estas pueden reducir considerablemente su deseo sexual.

La prostatectomía, es la cirugía para extirpar, totalmente o parcialmente, la próstata a un hombre. Algunas veces este procedimiento se lleva a cabo a causa de un agrandamiento de la próstata. Esto puede ocasionar incontinencia urinaria o impotencia. Si se requiere la extirpación de la glándula prostática (prostatectomía radical), por lo regular, los cirujanos pueden salvar los nervios que van hasta el pene. Aun es posible la erección. Hable con su doctor antes de la cirugía para asegurarse que después podrá tener una vida sexual completamente satisfactoria.

Medicamentos. Algunas drogas pueden causar problemas sexuales. Entre ellas se incluyen algunos medicamentos para la tensión arterial, antihistamínicos, antidepresivos, tranquilizantes, supresores del apetito, drogas para la diabetes y algunas drogas para la úlcera, como la Ranitidina. Algunas pueden producir impotencia o dificultarle al hombre la eyaculación. Algunos medicamentos pueden disminuir el deseo sexual en las mujeres. Consulte con su médico. Frecuentemente, podrá formularle un medicamento diferente, sin este efecto colateral.

Alcohol. El exceso de alcohol puede ocasionar problemas de erección en los hombres y retardar el orgasmo en las mujeres.

Febrero 6, 2008   1 Comment

¿Sexo después de un infarto? ¡Sí, se puede!

Reemprender la vida sexual después de un infarto es posible, como cualquier otra actividad que requiera esfuerzo físico, siempre que se sigan los cuidados y recomendaciones del médico, tanto en el cambio de hábitos como en el seguimiento de una alimentación adecuada.

Después de un ataque al corazón, los pacientes de la tercera edad y sus parejas preguntan a menudo si pueden reemprender su actividad sexual, ya sea por miedo o porque las ideas generales así lo indican, temen que la aceleración del ritmo cardiaco desencadene otro infarto de consecuencias fatales.

Estos temores se basan, entre otras cosas, en estudios estadísticos que concluyen que el infarto es el primer factor de muerte en la población adulta en los países industrializados.

Sin embargo, un infarto no es incapacitante y requiere, sí, de cuidados específicos, pero que no son imposibles y representan mínimo esfuerzo en comparación con el tiempo de que se podrá disponer para seguir disfrutando de la vida, el amor y la sexualidad.

Cuidados después de un infarto

Lo primero que debe entender una persona que se recupera de un infarto es que mientras se encuentre hospitalizado o en recuperación no podrá estar al frente de sus asuntos personales, y muchos menos si éstos tienen que ver con negocios, de manera que debe ser prudente y hacerse a la idea de que sus actividades serán vigiladas y programadas por personal especializado o algún familiar o amigo.

Cada día que pasa no significa un desperdicio, sino que el corazón se está recuperando, y cuanto más tiempo se acumule desde el ataque, más oportunidades se tendrán de evitar un segundo infarto y vivir plenamente, por lo que es mejor canalizar la ansiedad en valorar lo que se tiene y forjarse nuevos proyectos.

Para que la actividad física y sexual vuelvan a su nivel anterior, una serie de hábitos deberán desecharse, como fumar, beber y consumir grasas o sal en exceso, en tanto que otros nuevos se establecerán en beneficio de la salud, como es el caso de rutinas de ejercicio según lo establezca el médico y la incorporación a la dieta diaria de alimentos como carne blanca, pescado, aceite de oliva, aguacate, cacahuate, y frutas y verduras en general.

Todas las actividades físicas habituales y de trabajo deberán reiniciarse, igualmente, de manera gradual, luego de un periodo de recuperación y tan pronto como el cardiólogo lo indique.

Actividad sexual

Respecto a la sexualidad, lo mejor es adoptar una postura moderada, es decir, no precipitarse a reanudar las relaciones íntimas ni creer que este aspecto de la vida ha terminado. Lo más conveniente es esperar un lapso razonable antes de reiniciar cualquier actividad física moderada o intensa, aproximadamente uno o dos meses después del ataque.

En primer lugar, debe considerarse que la exigencia al corazón, aunque no es tan intensa como pudiera pensarse (es la misma que cuando se da un paseo ligero o se suben uno o dos pisos por una escalera) implica esfuerzo de la persona convaleciente, pues los encuentros íntimos aumentan frecuencia cardiaca, respiración y presión arterial, así que es mejor retomar el ritmo sin prisa.

La contraparte se da en aquellas personas que temen reanudar las actividades que impliquen esfuerzo por miedo a sufrir un segundo infarto. Hay que decir al respecto que la recuperación, cambio de dieta y hábitos permiten estabilizar al corazón de manera tan óptima que todas las actividades de la vida diaria, incluido el sexo, se pueden realizar normalmente.

Los especialistas recomiendan que las relaciones sexuales se mantengan con una persona ya conocida, en un ambiente cotidiano y de la misma forma que se hacía antes de sufrir el infarto, sin someter al cuerpo a un esfuerzo excesivo o sobreexcitación. Si aparecieran dolor torácico, palpitaciones o extrema dificultad para respirar, es mejor detenerse y, como en cualquier otro aspecto de salud, consultar al médico.

En todo caso, deberán considerarse las siguientes recomendaciones al mantener relaciones sexuales luego de recuperarse de un infarto:

  • Elija un momento en el que esté descansado, relajado y libre de cualquier sentimiento estresante.
  • Opte por un lugar tranquilo en el cual no puedan ser interrumpidos.
  • Espere entre 1 y 3 horas después de comer, para permitir que se lleve a cabo correctamente la digestión.
  • Elija permanecer debajo de su pareja, pues esta posición implica menos esfuerzo.
  • Piense que no es momento de probar posturas ni experiencias fuera de lo común.
  • Tome su medicina antes de tener relaciones si así se le ha prescrito.

Es conveniente que cualquier duda sobre el desarrollo de su vida sexual a partir de un acontecimiento cardiaco sea consultada con su médico, quien seguramente le recordará que quien ha sufrido un infarto no está condenado a vivir el resto de su existencia en la inmovilidad.

Febrero 1, 2008   No Comments

Homosexuales y tercera edad

En una sociedad donde cada día se prima más la juventud y la belleza, los ancianos son un grupo relegado a convertirse en estorbos dependientes de sus familias o bien enclaustrados en una institución que se encargue de ellos hasta el día de su muerte. Con casos cada vez más sangrantes sobre ancianos que viven en condiciones infrahumanas, la sociedad sigue insensible a situaciones cotidianas que tarde o temprano habremos de pasar todas y todos, dado que envejecer es un proceso irreversible desde que nacemos. Sin embargo, en el caso de los ancianos y ancianas homosexuales, la situación es más complicada aún, dado que no poseen una familia que se encargue de ellos (al menos en su mayor parte) y además son “heterosexualizados” en las residencias para personas mayores, donde incluso las parejas de ancianos homosexuales son discriminados por su orientación.

Aportamos aquí una visión sobre los problemas que deben atravesar los homosexuales en la tercera edad, y cómo pueden solucionarlos. El sociólogo Frank Howard, funcionario gubernamental en Gran Bretaña, se encargó de investigar esta problemática.
“Es necesario que los gobiernos empiecen a tener en cuenta a la gran cantidad de homosexuales que están entrando, o ya están atravesando, la adultez. Deben interesarse en conocer qué cuestiones le interesan a esta comunidad, que esta integrada por los baby boomers, es decir, personas muy distintas a sus generaciones anteriores”.
Pero Howard admite que el hecho de que pertenezcan a una misma generación, marcada por el auge del Estado de Bienestar y de las Contraculturas, no significa que todos ellos tengan el mismo tipo de vida.
“Las circunstancias externas influyen mucho. No es lo mismo los adultos que vivan en zonas urbanas que los que viven en áreas rurales, donde todavía existe mucha homofobia, incluso más que tiempo atrás, con lo cual sus demandas y necesidades son drásticamente distintas”.
Una preocupación constante, afirma Howard, es la falta de clínicas de reposo especiales para gays y lesbianas. Recientemente se ha abierto una en Amsterdam, pero tiene sólo siete camas. “Muchos médicos y profesionales de la salud, tienden a desexualizar a la gente más adulta”, afirma. “Pero hay muchos datos que refutan este prejuicio, y señalan que muchos adultos mayores continúan siendo sexualmente activos, y esto también debe suceder con los gays y lesbianas mayores”.
Ésta puede ser una de las razones por las que los gays y lesbianas adultas suelen vivir en sus casas, bastante aislados: “deben hacer frente a determinadas situaciones en las cuales se encuentran claramente en minoría, y por otra parte no cuentan con la comprensión de su familia biológica. Los residentes de geriátricos charlan de sus hijos, nietos y esposos. Esto es claramente diferente de sus propias experiencias de vida, por lo que no logran integrarse”, remarca Howard.
Pero hay el algo más que hace a sufrir a estas personas: “la mayoría de los gays y lesbianas adultos, se encuentran solos, sin hijos, y viven muy solos. Desafortunadamente, en nuestro mundo quienes cuidan de los mayores suelen ser sus hijos o esposos/as. Por lo tanto, si se quitan las dos piedras fundamentales -sexualidad y familia- es muy difícil envejecer sin estar muy marginado. Y la gente mayor que se aísla suele atravesar serias crisis psicológicas”, agrega Howard.
Una forma de eliminar el aislamiento de estas personas es que el Estado desarrolle programas y centros comunitarios para gays y lesbianas. “Desarrollar un espacio seguro con gente que entienda las necesidades propias de ese segmento” sugiere Howard. “Esto es críticamente importante. Pero también necesitan empezar a construir sus propias unidades familiares, alrededor de sitios destinados a la gente más adulta de esos grupos”.
Howard afirma también que la comunidad homosexual debe tomar otra conciencia de su entorno. “Pienso que ‘la familia biológica’ es solo una forma de mirar las relaciones. La familia tradicional es un modelo en extinción, que está cambiando a pasos agigantados, y los homosexuales deben empezar a pensar qué tipo de familias quieren formar en el futuro”.
“La comunidad podría conducirse de la misma manera que lo hizo frente al sida. Y con nuestro apoyo, podrían también hacer algo con respecto a la calidad de vida de los mayores, saltando barreras y construyendo sociedades no sólo con sus pares mayores, sino también con aquellos homosexuales jóvenes que deberán afrontar los mismos desafíos”.
Es, evidentemente, un asunto urgente a tener en cuenta, dado que mucho de nuestros mayores homosexuales están viviendo este tipo de críticas situaciones.

www.jubilo.es

Enero 29, 2008   No Comments

Salud

Las personas mayores LGBT expresan su preocupación sobre el acceso a los cuidados médicos de alta calidad. Algunos están poco dispuestos a revelar su orientación sexual a los proveedores de cuidados médicos por temor a ser discriminados o por preocupaciones acerca de la confidencialidad. Además, algunos proveedores de cuidados médicos hacen suposiciones sobre los riesgos de salud que enfrentan las personas LGBT y podrían proporcionar un cuidado inadecuado. Se debe señalar que la mayor parte de los programas públicos y privados de seguro de salud no aceptan que las parejas del mismo sexo reciban cobertura familiar.

Las personas LGBT también tienen mayores riesgos en algunos problemas de salud. Algunos estudios indican que las lesbianas tienden a fumar más que las mujeres heterosexuales, están con sobrepeso o abusan del alcohol. Los menores índices de embarazo durante la vida también afectan la salud a largo plazo de las lesbianas. La principal preocupación en salud asociada con hombres gays continúa siendo el VIH/SIDA. El número de personas mayores de todas las orientaciones sexuales con VIH/SIDA podría incrementarse en el futuro, en parte porque las personas con esa enfermedad están viviendo más debido a las mejoras en los tratamientos.

Es esencial educar a las personas mayores LGBT sobre las directivas avanzadas para el cuidado de la salud si desean que sus parejas, amigos y otros miembros que no son de la familia participen en su nombre en la toma de decisiones sobre cuidados médicos.Más información en el documento traducido de la ASA: http://mayoreslgtb.org/problemas-de-los-mayores-lgtb-por-asa/

Enero 16, 2008   No Comments

Estudio ASA/MetLife Madure Market (Nov.2006) indica la necesidad de que las asociaciones se impliquen más con las personas mayores LGTB

Estudio realizado en noviembre del 2006 entre la sección LGTB del Instituto Americano ASA y MetLife Madure Market Institute, con 1500 entrevistas a personas americanas LGTB entre 40 y 61 años.

Muestra algunas conclusiones como la falta de planificación de vida (pensiones, independencia), la necesidad de tener una red social y emocional y sobre la importancia de que las asociaciones LGTB tengan un papel activo en la educación y la información.

El estudio completo (en inglés) está disponible desde la página de la ASA o desde el siguiente enlace en esta web:

Noviembre 2006: Out and Aging - The Metlife Study of Lesbian and Gay Baby Boomers

Enero 13, 2008   No Comments